lunes, marzo 22, 2004

Buenos Aires.

De chico me enamore al verla tan enorme, perfecta, distante y soberbia... Esa era Buenos Aires.
Entrados los años me decidi a conquistarla...
Hace tres años que ella y yo convivimos en sus calles... Me engañaron, creci, conoci gente, me enamore, me hicieron sentir mal, me hicieron desear cosas imposibles...
De Buenos Aires aprendi...
El viejo Puente, oxidado en La Boca, siempre fue esa puerta al mas alla y al mas aca...
La puerta a la vida nocturna, al Pool de la calle Paraguay, a las pensiones hediondas de Constitucion, al almuerzo de parado en una hamburgueseria de Lavalle, a interminables viajes en Subte, mirando por sus ventanas, como quien aprecia el mas maravilloso de los paisajes, a cigarrillos que se consumen en la Plaza de la Republica, a caminatas por el Rosedal, a las compras en el inimitable barrio de Once, a las noches interminables de San Telmo...
Fue mi egreso definitivo de la tranquila vida en provincia... a la pelota que rebota contra el cordon, al partido que se suspende con el paso de cada Auto, a sentarnos en el cordon de la vereda con los amigos a ver cuanto dura una madrugada...

Buenos Aires me engaño...